CAROLINA PIVA: “LA LOCA DE LA FAMILIA” QUE INTERVIENE MUEBLES ANTIGUOS Y LOS CONVIERTE EN OBJETOS ÚNICOS. UNA APASIONADA LIBRE Y CREATIVA

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La pasión por artículos, muebles y diseños antiguos es una tendencia que crece cada día más a nivel mundial. Para algunos consumidores ya no sólo importa la tecnología y la funcionalidad que ofrecen sino que deben contar una historia y tener valor estético.

La rosarina Carolina Piva recupera muebles. Ella misma se encarga de explicar que no restaura ya que en la restauración se utilizan técnicas que no maneja y los procesos son diferentes. Nos cuenta que tampoco hace lustres o laqueados. Lo de ella es otra cosa. Encola si hay que encolar y repara si hay que hacerlo pero no restaura. Carolina interviene los muebles. Los materiales para intervenir un mueble son muy variados y hay técnicas diversas como la pintura, el decoupage, la transferencia, decapados, pátinas, sténciles o plantillas. Por suerte en el mercado se consigue todo muy fácilmente y a ella le gusta inspirarse en las conversaciones que tiene con sus clientas que le sirven como base para crear algo que al final les guste mucho a las dos. El trabajo implica para Carolina una enorme responsabilidad ya que los muebles no son suyos y llevan una carga emotiva muy grande porque muchos eran de los abuelos o decoraron por años la casa materna o la de algún antepasado querido.

“La Loca de la Familia”, nombre que surgió por la letra de una canción que dice: “… o triunfo o vuelvo a ser la loca de la familia” – de la cantante española Vanexxa -, nació en 2011 después de separarse, con una hija de seis años, la mudanza de la casa que alquilaba, un trabajo de moza que le implicaba demasiado tiempo fuera de casa  y los números que no cerraban. Necesitaba una ocupación redituable que le posibilitara cuidar de su hija. Como siempre le habían gustado mucho los muebles antiguos y el mundo de las compra-venta, tuvo la idea de comprar tres “mueblecitos” en el Ejército de Salvación “muy, muy baratos”, intervenirlos y fotografiarlos. Así creó una página en facebook y gracias a esa difusión comenzó a recibir consultas y trabajo. Carolina y su hija pasaron de comer sobre una caja de cartón sentadas en el piso porque no tenían mesa ni sillas a vivir en una casa repleta de muebles. Le puso entonces toda la garra para hacer andar el negocio. Sabía que no era un hobby, se lo tomó seriamente y lo encaró como un trabajo desde el primer día.

 

Con el tiempo fue dejando de comprar para pintar y vender para responder al pedido de sus clientas: que reciclara sus propios muebles. “Es hermoso en lo práctico y en lo simbólico poder darle nueva vida a algo deslucido , poder transformar algo oscuro en algo que vibra color , es como transmutar una energía positivamente, destacar y rescatar algo que parecía perdido u olvidado”, nos dice Caro.

Le gusta que se note la edad del mueble y que se advierta que algunas historias siguen vivas ahí, aún después de la transformación (su idea no es llevarlos a nuevo). Le gusta aclararlos, le encanta el color, jugar con esas posibilidades que podrían no combinar con el sillón, por poner un ejemplo, pero que lo van a convirtir en un objeto único. “Fantaseo con la idea de que sean dignos de ser heredados”, explica.

Cuando hay una inquietud, como en su caso, y una gran voluntad de aprendizaje impulsada por el amor y la pasión, los resultados son maravillosos. Nos dice que su método consiste en prueba y error hasta encontrar el acierto y que para poder sostenerlo tuvo que ser consciente de que es fundamental desarrollar la intuición y hacerle caso. Antes de dedicarse a la recuperación de mobiliario hizo miles de cosas muy diversas, algunas relacionadas con lo artístico y otras no y nos dice que “cada una de ellas colaboró en mayor o menor medida a colorear este camino de trabajo y aprendizaje”.

Su taller fue en los comienzos su casa, después pudo alquilar un local que finalmente resultó chico y hoy “invade” el fondo (jardín) de la casa de su generoso y buen amigo Fernando Romero en la zona sur de Rosario.

“La felicidad es que me den un mueble con confianza y que me digan que haga con él lo que quiera; la felicidad es llegar al taller y poner la música que me gusta para laburar”, responde con emoción cuando le preguntamos qué es lo que más le gusta de este trabajo.

Carolina se maneja a través de su página en facebook, con intercambio de fotos, un diálogo de ida y vuelta donde se expresan ideas y sugerencias y un presupuesto que se plantea sin compromiso. Si hay acuerdo coordina con la clienta el traslado de los muebles al taller. Le gusta ir enviando fotos del trabajo en proceso porque le da la opción de modificar algo sobre la marcha si es necesario. Cuando termina el trabajo y tiene el “ok” definitivo manda los muebles de regreso renovados. Y para “volar” un poco más, cuando tiene algo de tiempo libre compra muebles y los interviene para ponerlos a la venta.

Sobre la moda de lo “vintage”, opina: “Puede haber una moda en relación a lo estético pero también hay mas conciencia acerca de lo que consumimos y descartamos , hay una cultura del reciclaje que deberíamos practicar más y mejor que espero que perdure . Yo practico el consumo consciente , y trato de predicarlo, en parte con mi trabajo. No es lo mismo comprar un mueble nuevo con estilo vintage, que intervenir estilo vintage el bahiut de tu bisabuela. La diferencia es muy clara y abarca un plano emotivo que nada, o no sólo, tiene que ver con tendencias” .

Para conocer el trabajo de esta emprendedora, su página en facebook es @lalocadelafamilia. Su teléfono de contacto es 341 5 719288 y su e-mail baxtercarolina@hotmail.com

 

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